En esta edición de 38 que sí juega me sumergí en The Sinking City, un juego que desde el primer minuto te deja claro que aquí no vienes a que te tomen de la mano. Oakmont es una ciudad aislada, corrupta y hundida por una misteriosa inundación, y tú llegas como un detective privado obligado a sobrevivir con lo mínimo… incluida tu cordura.
Mi experiencia comenzó con una sorpresa: el juego no marca objetivos, no señala destinos y no te dice exactamente qué hacer. La ciudad está completamente abierta desde el inicio, y aprender a moverte por sus calles implica observar, leer, unir pistas, y sobre todo, marcar tu propio mapa a mano, como un detective de verdad. Las conversaciones pueden sentirse largas al inicio, pero conforme avanza la historia, cada detalle importa y la narrativa se vuelve absorbente.
Lo que realmente eleva la experiencia es su atmósfera lovecraftiana. La mecánica de la cordura transforma cada exploración en una amenaza: usar el Ojo de la Mente o acercarte demasiado a los horrores que habitan Oakmont hará que empieces a ver alucinaciones perturbadoras. Y si a eso le sumas la escasez de balas, cada combate se siente como una huida desesperada más que como un enfrentamiento.
Los monstruos pueden ser rápidos, resistentes y completamente impredecibles. Cada encuentro te obliga a administrar recursos y a decidir si vale la pena pelear… o correr.
En resumen, The Sinking City es una experiencia de horror que destaca por su atmósfera, su mundo abierto lleno de secretos y su enfoque detectivesco. Si amas el horror cósmico, Lovecraft o las historias con tintes noir, este juego definitivamente merece tu atención.
🔍 ¿Sobrevivirías a Oakmont?
Mira el short completo y acompaña esta investigación llena de terror psicológico.
