miércoles, 29 de octubre de 2014

Francisco I se sube al carro del Big Bang y la Evolución

Las personas merecen respeto no hay duda en eso, Francisco I es un hombre con mucha experiencia y con un don de gentes impresionante, pero ideas como las expuestas por él hace poco en el Vaticano son al menos despreciables, no considero que sea apropiado burlarse de aquellas declaraciones y por el contrario hay que tomarlas en serio, puesto que el daño que éstas pueden provocar es enorme.


Mucha gente tiene el afán de conciliar el mundo de la religión y el de la ciencia, puede que ellos crean que sus intenciones son las más loables pero someter a la humanidad al yugo de una verdad revelada, no comprobada y que no puede ser puesta en duda, sumergiría de vuelta a la humanidad en el oscurantismo, y es que éstas ideas no solo limitan la curiosidad sino que la proscriben, haciendo que nuestro mundo caiga en un abismo gobernado por figuras de autoridad arcaicas interesadas en mantener el status quo y su influencia a toda costa.

Ahora veamos el vídeo donde el pontífice realiza estas infames declaraciones durante un evento público en el Vaticano. acto cuyo objeto era develar un busto de su antecesor en las instalaciones de la Pontifica Academia de las Ciencias.


Es un típico caso de huida hacia adelante, el Papa intenta de algún modo apoderarse de unos conceptos científicos que suenan esenciales y ampliamente aceptados entre quienes se dicen científicamente ilustrados, pero no creo que tanto el big bang como la evolución sean claramente comprendidos por el público general, muchas de las versiones que puedes obtener de la gente en las calles no son más que simplificaciones e interpretaciones personales de éstos.

A los seres humanos en general nos asusta vivir en la incertidumbre, y la religión desde tiempos inmemoriales ha difundido entre la sociedad su respuesta a todas las dudas que se ciernen sobre nosotros, dicha solución requiere lo que parece un pequeño sacrificio: suspender el pensamiento crítico para implantar nociones preconcebidas hechas a medida, pero no es solo eso lo que la doctrina religiosa nos exige sino también ciega obediencia y nos niega el derecho a la curiosidad.

Puede que los creyentes vean este gesto de Francisco I como un esfuerzo de la iglesia en acercase a la comunidad científica en búsqueda de diálogo, pero al menos yo no puedo dejar de percibirlo como un ataque, tal vez no sea agresivo o prepotente pero su intención es la de provocar daño a través de la tergiversación de las ideas que la Ciencia propone; bueno es seguro que los miembros de la comunidad científica ni siquiera tengan en consideración éstas declaraciones del Papa y que les parezcan irrelevantes, y de cierta manera lo son, pero la poca preocupación que en mi provoca se debe a la influencia que este personaje pueda tener sobre varios de mis seres queridos y allegados, quienes consideren esto como una justificación para despreciar las bondades de la investigación y la búsqueda de la verdad que la Ciencia nos proporciona.

Por otro lado, podríamos ver éstas declaraciones como el reconocimiento de los errores que la religión ha tenido en explicar el mundo y los aciertos de la Ciencia en dicho campo, de hecho vemos como el Papa trata de acomodar la doctrina alrededor de estos conceptos científicos y si por ello creeríamos en una victoria de la Ciencia sobre la religión estaríamos equivocados, los únicos que saldríamos perdiendo en una hipotética conciliación Ciencia-religión seríamos todos los seres humanos.

Y yo me pregunto: ¿De qué han servido estos últimos 500 años de avance científico y prosperidad?, de qué sirven, si con unas absurdas declaraciones una figura pública podrían desestimarse y hacer añicos los resultados de siglos de investigación; yo creo en la humanidad, y por ello considero que éstas palabras manifestadas por Francisco I no tendrán ninguna trascendencia y si es que pasan a la historia, lo harán como una curiosidad, una pequeña anécdota de nuestros tiempos, algo de lo que podremos acordarnos con una sonrisa en el futuro.