lunes, 11 de noviembre de 2013

Artista clava su escroto al suelo en Rusia

¿Qué sería de este blog sin noticias de Rusia?, bueno yo no quiero ni imaginarlo ahora, este fin de semana tuvo lugar el Miss Universo en aquellas tierras, pero ese tipo de asuntos no las cubrimos acá por el momento, sin embargo otro hecho ha llamado mi atención, una protesta escroto-al-suelo, y vaya que Rusia se empieza a congelar en estas fechas.


Un artista de performance ruso de 29 años protagonizó una de las protestas más singulares del año, Pyotr Pavlensky clavó sus testículos a la roca de un pase peatonal empedrado ubicado en el interior de la famosa Plaza Roja del Kremlin en Moscú, vaya si esto no es jugarse los huevos por la causa no sé que será.

Pavlensky ha llevado a cabo varias de estas protestas a lo largo de este año, el motivo para todo esto es denunciar la persecución inmisericorde que los opositores a las ideas promovidas por el gobierno enfrentan día a día, convirtiendo a Rusia en un "Estado Policial". En esta ocasión la policía rusa lo detuvo luego de tardar más de una hora en extraer a Pyotr del suelo, aunque piensen que sólo era un clavo insignificante, tenemos que considerar que por su localización tanto geográfica como anatómica la remoción del mismo fue un poco engorrosa.

No olvidemos el mensaje detrás de esta poderosa imagen, un hombre despojado de todo cuanto posee sin nada que perder pero imposibilitado de actuar y erguirse, un hombre que ha perdido toda esperanza y que contempla impotente su anclaje en completo estado de sumisión, no es sólo la situación de una persona, sino la representación del sentimiento de desolación que muchos experimentan en aquel país.

Pyotr ha protagonizado otras protestas similares con anterioridad pero ninguna tan mediática como ésta, vale la pena recordar que este sujeto se coció los labios en apoyo a las chicas de Pussy Riot cuando lo de su condena trascendió al público en 2012.


Y el recuento de los actos de protesta de este consistente hombre con una gran convicción en su ideas no acaba allí, en mayo de este mismo año Pavlensky apareció frente al Parlamento envuelto en un auténtico capullo de alambre de púas.


Es admirable el compromiso de este hombre con su causa, hoy tuvo la suerte de ser liberado por un tecnicismo, ya que hubo algún traspapeleo en la documentación que se presentó en su contra y por ello fue absuelto de los cargos por un juez, la condena por este tipo ofensa menor es de 15 días de prisión, que seguramente para este sujeto era más que un riesgo bien calculado. 

Sin duda este acto de rebeldía y protesta ha sobrepasado la metas más ambiciosas que su organizador pudo haber tenido, esperemos que algún cambio se produzca dentro de Rusia, pero creo que eso será muy difícil a pesar de este tipo de gestos.